Estimado José,
He leído tu artículo “El problema es macroeconómico” publicado por
Barómetro Político. Me sorprende el enfoque con el que asumes el asunto.
El problema no es macroeconómico, es de Economía Política. ¿No es obvio
el funcionamiento de un Estado paralelo, basado en la reforma
socialista a la Constitución Nacional propuesta por Chávez, y rechazada
por la mayoría de los venezolanos?, ¿no es obvio que el proceso de
destrucción del estamento industrial privado es intencional?, ¿no es
obvio que esa destrucción es uno de los principios básicos de los
regímenes totalitarios-colectivistas?, ¿no es obvio que lo hacen
utilizando las expropiaciones (confiscaciones), el control (político) de
cambio, el control de precios, la inamovilidad laboral perpetua?, ¿no
es obvia la condición natural de estos regímenes, donde el Estado, el
gobierno y el partido son uno?, ¿qué tiene que pasar para entender esto?
La escasez, es cada vez mayor, lo que recrudece el bachaqueo, el dólar
paralelo luce indetenible ante, no el control de cambios, más bien se
trata de la prohibición al BCV de vender divisas a empresas privadas y
personas naturales, y cada vez, serán más los bienes cuyos precios serán
fijados utilizándolo como referencia, la baja en los precios del
petróleo que hacen imposible mantener el gasto público, la corrupción, y
en consecuencia la baja de las reservas internacionales a niveles muy
peligrosos. Es así como la interacción entre la escasez-bachaqueo, la
variación del dólar paralelo-valor referencial, y la disminución de los
precios del petróleo-reservas internacionales, impacta terriblemente en
la inflación. La estimación de la inflación, si se mantiene el statu
quo, y por tanto, se agravan las variables indicadas anteriormente,
puede superar, con falicidad el 300%.
La urgencia alimentaria, casi nos coloca como economía de guerra, así
como afirmó una vez Uslar Pietri: "repartirán sopa en las esquinas". No
se puede esperar por una ley que comenzaría a discutirse luego de que
asuma la nueva Asamblea Nacional, o sea, en 2016, y bajo el supuesto de
que habrá elecciones y sean ganadas. ¿Discutir y aprobar esa Ley
garantiza su entrada en vigencia?, ¿y si el presidente no la firma y la
envía al TSJ para su revisión, entrará en vigencia?. Ese no es el
camino. El camino es restaurar la Constitución Nacional de la República
Bolivariana de Venezuela.
Toda la razón, Richard. Leo tu artículo solo ahora y te refiero q anoche en el conversa torio q VP gentilmente me pidió facilitar hice la criítica al manejo d Guerra. El caso -y por ello su manejo- es como tú lo planteas y sus dimensiones van mucho más allá d lo macro y va a lo micro, lo institucional y la capacidad d gobierno (el Estado capaz, de Fukuyama)
ResponderEliminarTe respondí hace días, y hasta me percato de que no lo publiqué. Efectivamente, el amigo Guerra, además de tu comentario habla más como político que como economista. Además, el populismo de Capriles lo aprendió al pie de la letra. Por eso no se atreven a hablar con la verdad, es lamentable.
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