lunes, 2 de mayo de 2016

¡LOS VENEZOLANOS MERECEMOS VIVIR EN LIBERTAD!



Ahora que ha bajado un poco la euforia por la exitosa recolección de firmas para el referendo revocatorio, toca devolverse a la realidad que domina el escenario político desde hace 17 años.
Así como tenemos derecho a firmar, también tenemos derecho a no hacerlo, ambas decisiones deben ser respetadas por quien se considere demócrata. Yo no firmé, y la razón para ello, es que me niego a formar parte del circo sin pan del chavismo amarillo, hoy dueño absoluto de la MUD. Voluntad Popular, en voz de su líder Leopoldo López, se sumó a él, justo lo que mantiene al régimen firme. Ayer escribí el siguiente tuit: “Predicción: en cualquier momento @Pr1meroJusticia comenzará a bombardear las redes por la liberación de @leopoldolopez  #SebuscanLiberales”; horas después, Miguel Otero Silva tuiteó: “Capriles: Este será el último cumpleaños que pasará Leopoldo López preso”. Cada proceso electoral legitima al régimen.
Para los tengan dudas, léanse un artículo de Carlos Flores, donde afirma que preguntó muchas veces a Capriles si Chávez era un dictador. Todas sus respuestas fueron evasivas. En una reflexión que publiqué en agosto de 2014, "Chávez, El Encantador de Políticos", establecí la metáfora de que, si Maduro era el hijo de Chávez, Capriles es su hijo bastardo. ¿Recuerdan que en la campaña electoral de 2006 ofreció legalizar las misiones, y habló de aplicar el modelo de Lula Da Silva en Brasil? Ayer, Julio Borges, aunque después reculó, habló de aumentar el salario mínimo a Bs 200.000, y Tomás Guanipa de dolarizarlo durante la campaña electoral de las parlamentarias. Ellos ignoran, ex profeso, el artículo 350 de la CRBV, utilizando un pretexto ridículo, y desestiman cualquier otra opción para salir del atolladero fuera de lo electoral. Ellos responsabilizan a Maduro de la crisis, cuando el padre de la criatura, quien aprobó y autorizó el modelo socialista fue Chávez. No es casualidad que haya dejado a Maduro como su heredero, al margen de su familia y de otros personajes cercanos a él con mayor capacidad intelectual. Si esto no es legitimar el régimen, y no es socialismo-populista, pues díganme qué es.
En las elecciones del 6D, voté en contra de mi voluntad, pero fue mi decisión, luego de haber afirmado que no lo haría. Las razones ya las expliqué en una reflexión unos días luego del proceso electoral. También dije que el triunfo tenía valor político, solo eso, ya que jurídicamente, la AN se encontraría de frente con el muro del TSJ, y que éste sería un muro infranqueable. Además, otorgué un plazo de 3 meses luego de la instalación de la AN, para que se comenzara a materializar el cambio político. Tristemente, todo ocurrió, menos lo último. La entrevista que recién publiqué en Facebook a Guaicaipuro Lameda es elocuente.
Retomando el revocatorio, ¿por qué no firmé? Primero, hay suficiente evidencia de abogados constitucionales, de que el mismo no se realizará este año, y que quizás sea para la tercera semana de enero de 2017. De ser así, tomaría posesión de la Presidencia de la República Aristóbulo Izturiz, o sea, la continuidad del modelo. Por cierto, Maduro lanzó ayer otra decisión inconstitucional, que seguro se llevará a cabo. El PSUV revisará, una por una, las firmas recolectadas, o sea, súmenle, al menos, otro mes al proceso del revocatorio. Mi opinión es que no se realizará. Y segundo, los últimos tres años, desde la toma de posesión de Maduro, se han convertido en una agonía para el país; 77.618 asesinados, uno de los países más violentos del mundo; según la ONG Pasión Social por Venezuela, el país es líder en mortalidad materna y embarazo adolescente, y durante este año la poca prensa libre que queda ha informado escandalosas cifras de muertes de neonatos; la escasez de alimentos y medicinas se agudiza, y el alza de los precios luce indetenible; las muertes, peleas, partos, y el llanto de nuestros viejitos, en medio de la indignación, frustración e impotencia, en las colas para la compra de productos de primera necesidad; la tasa de mortalidad por falta de los medicamentos para el tratamiento de enfermedades mortales crece aceleradamente, incluyendo a personas que han tomado la difícil situación de suicidarse antes de atravesar el penoso proceso que conduce a la muerte; las enfermedades mentales se encuentran sin control, al igual que muchas enfermedades endémicas; parque automotor devastado por la falta de repuestos, y reposición del mismo; empresas manufactureras y comerciales cerrando sus puertas, y el régimen, pronto a darle jaque mate a la empresa privada, con la expropiación de las Empresas Polar. Ya el estrangulamiento por el suministro de divisas rindió sus frutos, y las plantas cerveceras paralizaron la producción. En fin una crisis humanitaria brutal producida por una guerra civil indirecta, entre el proletariado gobernante, y las clases medias hacia arriba, y aquellos en la clase baja que se resisten a este modelo anacrónico, y de la cual, la mayoría de éstos últimos no tiene conciencia, es decir, no lo considera así. Sin embargo, Capriles tiene la cachaza de justificar su recule de 2012, diciendo que evitó una guerra civil, patético. Y aun así, la MUD nos pide esperar por un dudoso proceso electoral, indolentes y cómplices.
Bajo esta premisa, considero que para salir de esta pesadilla, debemos iniciar el cambio lo antes posible. Por ello, apoyo la propuesta del Dr. Enrique Aristeguieta, y de todos aquellos que le acompañan. Se trata de la presunción de doble nacionalidad de Nicolás Maduro. Él, junto a otras personalidades, envió una carta de solicitud de investigación a la AN, quien la recibió y envió una carta a la Presidencia de la República al respecto, y de la cual, obviamente, no ha tenido respuesta. Por ello, las personalidades señaladas, entregaron a la AN, una propuesta de Decreto de Remoción del Presidente de la República, lo único que se requiere es valentía y determinación para sancionarlo.
El dominio de la izquierda en la política venezolana desde 1958 ha sido abrumador, con un Estado todopoderoso y asistencialista, que ha estrangulado la iniciativa privada, y conducido a buena parte de la población a convertirse en mendigos. Es doloroso ver personas sonrientes porque les vendieron “barata” una bolsa de comida, o personas contentas haciendo sus “colas sabrosas”, o rogando a los “funcionarios” que les permitan comprar, o aquellos molestos con esa situación pero que no son  capaces de reaccionar. Es necesario reconocer, aunque aisladamente, se han producido protestas focalizadas, es un comienzo.
Venezuela requiere un cambio, un verdadero cambio, y mientras más pronto sea, mejor. No se trata de cambiar un Estado socialista conducido por totalitaristas a uno conducido por “socialistas demócratas”, la realidad es que eso no es un cambio. ¿No han notado, que desde la MUD no se critica al socialismo ni al modelo, sino a Maduro? Se trata de cambiar el Estado todopoderoso, intervencionista y asistencialista, por un Estado regido por las libertades individuales y respetuoso de la propiedad privada, un Estado reducido que centre su atención a la defensa de los derechos individuales, y que fortalezca la salud, educación y seguridad; un Estado donde la iniciativa privada sea el pilar del desarrollo económico, y donde la familia se constituya la base que lo sostiene. Necesitamos un Estado que haga del país, un atractivo a la inversión extranjera, aprovechando las ventajas comparativas que poseemos, y donde se retorne a la meritocracia, y se enrumbe al incremento de la productividad, el desarrollo de ventajas competitivas, y a la diversificación de la economía. Eso es lo que necesitamos.
Por supuesto, este cambio no se logrará de la noche a la mañana, es un proceso que requiere tiempo; es necesario entonces, una transición, pero una de verdad, una transición a la democracia y al mercado. Es un proceso, que permitirá lograr el cambio con el menor impacto social posible.
El argumento ante mis críticas del chavismo amarillo, debo reconocer que algunos me han respondido con mucho respeto, es qué estoy haciendo yo al respecto. Mi respuesta es que, no soy político de oficio (no lo digo de manera despectiva), trabajo para ganar el sustento de mi familia. Asimismo, ejerzo mi derecho de libertad de expresión, por supuesto, mientras se pueda. No obstante, y luego de mucho meditar, he decidido incursionar en el difícil mundo de la política, con la promoción de un movimiento bajo la doctrina liberal, la verdadera derecha, hasta ahora, inexistente y dispersa en la práctica. #SebuscanLiberales, es una etiqueta que he estado utilizando en twitter y Facebook. Por el momento, estoy solo, aunque cuento con algunos colegas, amigos y familiares a quienes les he manifestado mi intención. Me encuentro redactando los principios y postulados que lo regirán, y espero la colaboración intelectual de personalidades que han manifestado abiertamente ser liberales, y de todo aquel que desee hacerlo. Por supuesto, si se entusiasman y desean unirse bienvenidos serán.
Debo aclarar, que cuando me defino liberal, no lo hago como, por ejemplo, el Partido Liberal colombiano, miembro de la Internacional Socialista. Muchos se preguntarán, ¿y con qué se come eso?, pues la verdad, son progresistas disfrazados de liberales. Los verdaderos liberales, han recurrido a identificarse como libertarios para distinguirse de ellos. No estoy de acuerdo, por ello, una lo mis objetivos es emprender el camino a la recuperación del término liberal. Por ahora, no los quiero atosigar con debates doctrinales, no es el momento.
Creo firmemente, que una sociedad que base su desarrollo en las libertades individuales, se convertirá en una sociedad justa. Prefiero que me llamen ciudadano, a que me llamen pueblo, prefiero llamarlos ciudadanos que llamarlos pueblo, con ello les muestro mi respeto a todos. En palabras de Milton Friedman: "Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas".
Finalmente, los invito a unirse a esta iniciativa, estoy seguro, que somos muchos los liberales, solo que la mayoría no lo sabe. Si quieres saberlo hazte estas preguntas, y respóndelas si o no:

  1. ¿Eres partidario de la libertad económica, es decir, que te consideras libre de elegir a qué dedicarte?;
  2. ¿Consideras que tus derechos terminan donde comienzan los de los demás, y viceversa?;
  3. ¿Consideras que el Estado debe dedicarse a sus propias actividades, como salud, educación y seguridad, y dejar las actividades manufactureras y comerciales a la iniciativa privada?;
  4. ¿Crees en la libertad de mantenerte informado, con veracidad e imparcialidad?;
  5. ¿Crees en la libertad de educar a tus hijos siguiendo tus principios éticos y morales?;
  6. ¿Crees que la familia es la célula fundamental de la sociedad?;
  7. ¿Consideras que la mejor manera de combatir la pobreza es con trabajo?;
  8. ¿Consideras que tienes pleno derecho de adquirir los bienes que para ti sean necesarios?;
  9. ¿Consideras que el Estado debe garantizar plenamente tus derechos, sin distingo de clases ni posición social?;
  10. ¿Crees que tienes derecho a incrementar, de manera lícita, tu riqueza?;
  11. ¿Consideras que la propiedad privada es un derecho fundamental?;
  12. ¿Crees en la igualdad ante la ley?

Si tus respuestas afirmativas superan el 50%, ¡eres liberal!, así de sencillo. Ahora bien, eres libre de elegir el aprendizaje de la doctrina liberal, si no lo deseas, igual eres liberal. En todo caso, mi planteamiento hasta el momento es educar en el liberalismo, y con ello, iniciar la participación política. Es un trabajo arduo y difícil, pero no imposible.
Pronto estaré suministrando más información al respecto, todo aquel que esté interesado en esta iniciativa a nivel nacional, ya sea para colaborar o unirse, puede contactarme en mi cuenta de Twitter @rponce66 con la etiqueta #SebuscanLiberales, y a la cuenta @mov_dm del Movimiento Democracia y Mercado, nombre elegido hasta el momento. Si no me siguen, háganlo y los sigo, y les pido sigan la cuenta del movimiento. Conseguir la plena libertad, está en nuestras manos, de nosotros depende el futuro del país.

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