Este 15 de octubre, se celebran,
aunque la verdad aquí no hay nada que celebrar, las elecciones para elegir
gobernadores. Una oportunidad más para ejercer o no el derecho al voto. Cada
quien tomará su decisión. En pleno ejercicio de mi derecho, no votaré. Mi
decisión está vinculada a razones de hecho y de derecho.
Las razones de hecho, las
encuentro en la búsqueda del objetivo que persigo como ciudadano. Mi interés
principal es salir del régimen, conseguir la libertad que nos conducirá hacia
un futuro de progreso y crecimiento, no entregarle un “espacio” a un dirigente
político de oposición. En tal sentido, y como experiencia previa, cito las
elecciones parlamentarias de diciembre de 2015. No iba a votar, sin embargo,
para dar la oportunidad a la MUD de reivindicarse luego de años de desaciertos,
voté. Nuevamente no hizo nada, respecto al objetivo principal. No hubo
referendo revocatorio, engavetaron el decreto propuesto por Enrique
Aristeguieta de declaración de falta absoluta del Presidente de la República
por ilegitimidad, y suspendieron las mentadas elecciones a gobernadores. Y
hasta el día de hoy, la Asamblea Nacional sigue sin hacer absolutamente nada.
Ni siquiera están sesionando, muy ocupados todos en campaña electoral. Para lo
único que ha servido la Asamblea Nacional, es para impulsar la candidatura
presidencial del dictadorzuelo Henry Ramos Allup. Y no queda allí. En enero de
2017, declararon la falta absoluta del presidente de la República, en febrero
hacen un llamado a la calle. Durante el tiempo que duraron las protestas, el discurso
de la MUD presentó inconsistencias e incoherencias por doquier. Convocaron a
los ciudadanos a cumplir con el Art. 333 de la CRBV, y se declararon en
desobediencia civil al invocar el Art. 350 ejusdem. Luego de 130 muertos,
centenares de heridos, lisiados y detenidos en las protestas, deciden
llamar a un plebiscito innecesario. Sin
embargo, 7,7 millones de personas lo respaldaron, dándole a la MUD-AN un
mandato claro:
- Rechazamos y desconocemos la realización de una asamblea nacional constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo venezolano.
- Demandamos a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana obedecer y defender la Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional.
- Aprobamos que se proceda a la renovación de los Poderes Públicos de acuerdo con lo establecido en la Constitución, así como la realización de elecciones y la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional.
Lo único que cumplieron fue el
nombramiento del TSJ, que se instaló el día de ayer en la sede de la OEA, con
su auspicio. Más allá de la discusión semántica que se generó al respecto, como
consecuencia de la incoherencia e inconsistencia perpetua de la MUD, tontamente
cambiaron el nombre de plebiscito a consulta popular, cuando en realidad son
sinónimos. La palabra plebiscito proviene del latín plebiscitum, que significa consulta
popular. Burda manipulación para evadir la responsabilidad de cumplir con el
mandato dado.
El culmen de las protestas se dio
el fin de semana que el régimen convocó a una asamblea nacional constituyente
(ANC). Decenas de muertos, heridos y detenidos fue el saldo de las mismas.
Fueron muchas las veces que la dirigencia de la MUD, afirmó que “no caerían en
la trampa de las regionales”. Sin embargo, suspendieron las protestas, y las
cambiaron por ocupar unos “espacios de poder” aceptando ir a estas elecciones.
A esto, súmele que la AN decidió “compartir” el capitolio con la ANC, ¡fin de
mundo!
Las razones de derecho que me asisten,
parten del principio del desconocimiento de la ANC, que no sólo lo declaró la
Asamblea Nacional, sino que recibieron ese mandato del “pueblo”. Más allá de
que las mentadas elecciones están en la CRBV, priva el hecho de que el llamado
a su realización lo asume esta institución írrita desde su convocatoria,
totalmente inscontitucional. El CNE acata el llamado y se subordina a la ANC,
con ello sus actos serán nulos de toda nulidad. Estas elecciones regionales son
nulas, y quienes participan en ella, simplemente son cómplices de la violación
de la CRBV.
Estas son mis razones para no
votar. Son elecciones que no aportan absolutamente nada a la necesidad perentoria
de salir del régimen, y que se realizarán en un marco de hambre, miseria,
exilio y muerte de miles de venezolanos. Participar en estas elecciones, es
aceptar “esperar” hasta 2018 por elecciones presidenciales, ¿cuántos muertos,
cuánto sufrimiento se sumará al actual hasta aquel momento?, ¿cuántos
venezolanos, especialmente jóvenes, se unirán a la diáspora en el exterior
buscando un mejor futuro? No lo sé, pero serán muchos. Y, ¿quién podrá
garantizar que el régimen aceptará ir a elecciones presidenciales? En 2016,
impidieron el referendo revocatorio y las elecciones a gobernadores, y dado el
hecho aún no debidamente reconocido por la AN y la MUD de que estamos en
presencia de un narcoestado, ¿de verdad creen que van a entregar el poder y
arriesgarse a sufrir las consecuencias de ello? Ya sabemos que los EEUU, son, y
han sido implacables con el asunto del narcotráfico, y la Unión Europea, está a
punto de aplicar sanciones económicas a la élite civil y militar que forma
parte del régimen.
No critico a quien decida votar, es su derecho.
Si su conciencia, o emotividad le dice que deba votar, hágalo. Pero yo, no lo
ejerceré esta vez. Me basta con pensar en la sangre que dejaron nuestros
jóvenes en las calles durante las protestas, en los niños que han muerto por
hambre, en los muertos por la falta de medicinas, en una crisis que parece
interminable, y que dado el escenario político actual, crecerá y se expandirá aún
más. No votaré, no avalaré un proceso fraudulento e inhumano, cargado de populismo
y demagogia desde ambos lados.
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