lunes, 16 de febrero de 2015
LA DEGRADACIÓN DEL OTRO COMO ARMA POLÍTICA
La interacción humana cuando obedece a lo humano, a lo simple, suele ser sencilla, mientras que, el conocimiento la va haciendo más compleja. Es así como muchos se han aprovechado de la ignorancia de otros, los han manipulado, y han llegado a ejercer sobre ellos un poder humillante y empobrecedor. Es harto conocida la frase de Simón Bolívar, “un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”.
Durante la primera mitad del Siglo pasado, un bachiller era considerado una persona ilustrada. Son muchas las historias que se refieren a alguien como “el bachiller” en tono de respeto y reconocimiento. En noviembre de 1991 obtuve el título de Economista en la Universidad de Carabobo, y en 1998 alcancé una Especialización en Finanzas. Desde ese entonces mi formación académica ha sido empírica y autodidacta, muy especialmente en mi área de trabajo. Eso sí, en lo poco que he leído, aprendí que el mejor ilustrador es el periódico. Durante 25 años fui asiduo lector de El Universal y El Carabobeño. A partir del cambio de dueños y la autocensura, deje de comprar El Universal, y leo algunos artículos por su website. Una de las razones era Carlos Raúl Hernández, que a pesar de no coincidir con él en sus planteamientos, siempre me pareció una lectura interesante, digamos “ilustradora”. Escribir, para mí, es la necesidad de comunicarme con quienes no conozco, de expresar mi opinión y posición ante situaciones que se presentan en el día a día, en un lenguaje sencillo, y lo he hecho, entendiendo que encontraré comentarios en desacuerdo. Son muy pocas personas que los leen, sin embargo, para mi es suficiente que alguien lo haga. Sea quien sea, y por supuesto, excluyendo a mí esposa. Mi primera lectora.
Eso quizá, a la luz de sus últimos artículos, y de su formación académica, me hace un “semi-ilustrado”, término con el que descalifica a quienes pensamos distinto a él, ¡el hombre es un Ph. D y Mg. S en Ciencia Política, escritor y más!, es un hombre “ilustrado”, y con capacidad para “ilustrar”, y en vez de utilizarla para convencernos, lo que hace es descalificarnos, y menospreciarnos con calificativos como el citado, o “antipolíticos”, “chorlitocracia”, y otros más. Ya lo escribí anteriormente, respecto a su artículo “Empuñar La Lengua”.
Alguien preguntará, ¿y qué tema tienes tú contra Carlos Raúl? La verdad ninguno, ni siquiera lo conozco personalmente. El único sentimiento que tengo hacia él es respeto, por su conocimiento, formación académica, y por su manera de escribir. Y debo reconocer, que mi último escrito, me parece que lo leyó, y atendió a mi solicitud de re-tuit. Esta vez no lo haré. Lo dejo a tu libre albedrio.
Leerlo me ha “ilustrado”, pero eso no significa que automáticamente tenga que darle la razón. El que sea “ilustrado” no lo hace dueño de la verdad. Esta puede estar donde tú menos esperas. Por supuesto, tampoco lo soy. Y aunque en un momento seamos quien tiene la razón, aun así, no nos hace dueño de la verdad. Esto es de especial relevancia, aunque desde el punto de vista político soy un “semi-ilustrado” (y también en otros temas), y él un “ilustrado”, si algo no es blanco y negro es la política. Si algo está lleno de matices es la política. Mantener una posición absoluta en ella, es convertirse en un extremista. Es un término muy ligado a la violencia en cualquier tema, sin embargo, no siempre es así. Ser extremista es colocarse a un extremo de una situación, donde no se admite algo distinto a lo que se cree. Las religiones son extremistas, pero no todas son violentas, salvo el catolicismo y el libre albedrio.
Mi posición ha sido clara, he votado desde que tengo el derecho y deber de hacerlo, y lo seguiré ejerciendo mientras lo tenga. Pero hay momentos políticos que exigen algo más, y la transición a un régimen autocrático es uno. Hablar de los resultados electores, a partir de 2007 es redundar, es ser repetitivo, y eso no me agrada. Pero al parecer, en política hay que repetir las cosas ene cantidad de veces para que tengan valor, pero como soy un “semi-ilustrado” no lo haré. A quien lea esto, le pido que haga ese repaso.
Uno de las cosas que decimos los venezolanos de nosotros mismos, es que tenemos memoria corta, que olvidamos con facilidad los sucesos importantes del pasado que rigen nuestro presente y futuro. En lo particular, hago excepción. No olvido, que en 1996, año en que Hugo Chávez es liberado, advertí qué pretendía. No olvidó que ofreció freír en aceite la cabeza de los adecos. No olvido que en medio de la tragedia de Vargas, citó a Simón Bolívar para que la gente fuera a votar. No olvido que hizo apología del delito cuando dijo que si él tuviera la necesidad también robaría, para justificar el ascenso de la delincuencia que ya sabemos a dónde ha llegado. No olvido la estupidez de la oposición al desaprovechar el momento político del año 2002. No olvido que en 2007, Chávez, al reconocer que perdió el referéndum constitucional dijo que nos quedáramos con nuestra victoria de mierda. Tampoco olvido, que fue un estratega excepcional, en especial porque no tenía escrúpulos, y al verse derrotado para las elecciones parlamentarias de 2010, simplemente recurrió a sus empleados en el CNE y ellos actuaron. Modificaron los circuitos electorales, con lo que perdieron en votos pero ganaron en diputados. No olvido que las presidenciales de 2010 fueron cuestionadas por Capriles y la MUD, y menos olvido las presidenciales de 2012 donde Capriles y la MUD cantaron fraude a los cuatro vientos, con un llamado a la calle, y el posterior recule a ese llamado. Recuerdo, que Capriles dijo que si salimos a protestar él no se responsabilizaba de lo que sucediera. Tampoco olvido que en las elecciones regionales de 2012 nos dieron una paliza que nadie esperaba, ganando sólo 3 gobernaciones y algunas alcaldías ¿Alguien puede explicar con sensatez por qué pasó esto, si supuestamente, se habían ganado las presidenciales? No olvido las expropiaciones, confiscaciones, y destrucción del aparato productivo privado. No olvido RCTV, Cemex, y Agroisleña. Tampoco olvido a Franklin Brito, Simonovis, Afiuni, Baduel y su familia, Vivas, Forero, y los policías metropolitanos, los muertos de abril de 2002, y los pistoleros de Puente Llaguno. Los miles de muertos por la delincuencia desbordada. No olvido a Ceballos, Enzo, Salvatore, Leopoldo, los estudiantes detenidos y torturados, Loreth, Sairam, Gabriel. No olvido “La tumba”. No olvido que hay detenidos por escribir un tuit, y hasta por hacer una predicción astrológica. No olvido los muertos de 2014, esos muchachos que se lanzaron a la calle por su libertad, por su futuro. Que lo hicieron, no porque alguien les indujo, si no por sus convicciones. No olvido las palabras de Maduro, de que candelita que se prende, candelita que se apaga, y de llamados a ataques fulminantes. No olvido a Marvinia, salvajemente golpeada, y sin justicia. No olvido las muertes de Geraldine, Génesis, Bassil, Robert, y tantos otros a los que pido disculpas por no mencionarlos. No olvido el dolor de sus familiares. No olvido que Henry Ramos Allup, responsabilizó a Leopoldo, María Corina y Ledezma de esas muertes por haber convocado La Salida, cuando declaró que, al menos, su propuesta de diálogo no provocó muertos. Ese, que convoca al diálogo pero no admite que alguien opine distinto, un déspota que se disfraza de demócrata. No olvido que José Ramón Medina hizo lo mismo, y que utilizando el populismo exacerbado calificó la devaluación del SIMADI de “paquete neoliberal, ¿se puede ser más “semi-ilustrado”. No olvido que los economistas advirtieron la crisis que se avecinaba, y tampoco olvido que Capriles dijo en enero de este año que ahora si era el momento de la protesta. No olvido que los presos políticos han recibido más apoyo del extranjero que de quienes se hacen llamar oposición. No olvido a Lilian luchando con persistencia por la libertad de su esposo y de los presos políticos. No tengo memoria corta, y si algo no recuerdo, busco, me documento, leo. No olvido que el gobierno, comenzó a mutar en régimen autócrata tras perder el referéndum constitucional, avalado por una oposición que sólo espera ganar elecciones. No olvido que el régimen ha utilizado y seguirá usando el fascismo como arma represiva y comunicacional.
No hay que ser “ilustrado” para entender lo que sucede, ni siquiera hay que ser “semi-ilustrado”. Solo tener sentido común. Basta recordar lo sucedido en los últimos 16 años. Basta leer la hermosísima resolución 8610. Basta ver cómo se ha instaurado un Estado paralelo, distinto al que tenemos en la Constitución Nacional más violada y pisoteada en la historia patria, pero si se parece al que se pretendía instaurar por vía electoral y no se pudo.
Esto no es una estulticia ni simple ni compleja, eso no existe, una tontería, es una tontería, y lo que generalmente provocan es risa, ¿te provoca risa la situación que vivimos?, ¿crees que es gracioso?, ¿crees que las luchas por los derechos humanos es una estulticia?, ¿crees que luchar por un futuro mejor es una pendejada? Calificas de “sabio” con sarcasmo a quien considera que con dictadores no se negocia, ¿me puedes explicar el resultado del diálogo político de 2014?, ¿me puedes explicar que pasó con el diálogo económico de ese mismo año, y donde el régimen colocó como premisa que el modelo no cambiaba?, ¿me puedes explicar que pasó con el diálogo económico que el régimen terminó dictando una serie de leyes fiscalistas y confiscatorias de lo privado, y llena hasta los tuétanos de socialismo?, ¿me puedes explicar que pasó con el diálogo económico y las confiscaciones a Farmatodo y Día a Día y la detención de sus directivos?, ¿me puedes explicar cómo con la cara más dura anuncian una mega-devaluación? Efectivamente, como afirmas, Bolívar y Morillo se reunieron en secreto, pero lo hicieron en medio de una guerra, no de elecciones. Hasta donde yo sé, luego de esa reunión continuaron las batallas, y por tanto, los muertos, ¿o no fue así?
Definitivamente no es una estulticia la transición de gobierno a régimen autocrático, como acertadamente lo define Soledad Morillo en su artículo “Toda una Metáfora”. Pero si es una estulticia, porfiar, “disputar y altercar obstinadamente y con tenacidad”, o “continuar insistentemente una acción para el logro de un intento en que se halla resistencia”. Empeñarse en que el camino electoral es el único, es una estulticia.
Lo bueno de ser un semi-ilustrado, es que sabemos que tenemos mucho que aprender. Que sabemos que el conocimiento es infinito, y que jamás alcanzaremos a saberlo todo, y sin embargo, haremos el esfuerzo por incrementarlo. Al calificar a alguien como “semi-ilustrado”, te calificas de “ilustrado”, eso es simple vanidad, y significa menosprecio por quienes tenemos una menor formación académica. Este no es un momento de intelectuales, de discusiones en peñas o conversatorios, es un momento de ciudadanos conscientes de la perdida de la libertad y la patria. En este momento impera el sentido común y el instinto de supervivencia. Eso que hizo a la humanidad la especie dominante en el planeta. Es momento de inteligencia y acción.
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