viernes, 16 de enero de 2015
RÉGIMEN PROCRASTINADOR Y MITÓMANO
"He conseguido los recursos necesarios para que el país mantenga su ritmo de inversiones, de importación, la estabilidad económica".
Esta es la última declaración pública de Nicolás, desde Rusia, país que visitó dos veces en el marco de la gira improvisada, que lo llevó a violar la Constitución al no presentar su memoria y cuenta en el periodo establecido, y que sus familiares directos aprovecharon para vacacionar. Según los entendidos, esta gira nos costó US$ 1.300.000.
Una diferencia entre Chávez y Maduro, es que éste último ha sido un Presidente procrastinador, producto del miedo a tomar las decisiones. En dos años que tiene en el poder, no ha tomado las decisiones que debería, buenas o malas, ha preferido dejarlo para mañana. Infiero que esto también es consecuencia de encontrarse entre dos aguas, o tres, o cuatro; además de su manifiesta poca formación en materia política y económica.
Supongo que Nicolás tiene algo de responsable, aunque sea un poquito, pero al convertirse en un procrastinador, inmediatamente se convierte en un irresponsable. Otro aspecto que refuerza esta conducta ante las obligaciones que le corresponde, es el estilo de mando que domina los regímenes totalitarios. El gabinete de Chávez planteaba, pero solo Chávez decidía. Es así como ellos se sentaban a esperar a que éste decidiera, mientras, no hacían nada. El régimen ha rotado con enroques a los altos funcionario, son pocas las caras nuevas, y en 16 años se acostumbraron a esto, la doctrina militar. Yo mando tú obedeces. Nos guste o no, Chávez mantuvo un liderazgo fuerte entre sus seguidores, e incluso, logró controlar a muchos políticos de oposición, en cambio, Maduro carece de liderazgo. Recordemos que fue el dedo de Chávez quien lo colocó en la Presidencia de la República. Por eso, parte de la estrategia comunicacional ha sido dirigida a hacernos creer que si lo tiene, como lo manifiesta en sus encuestas Oscar Schemel de Hinterlaces.
Una consecuencia directa de la procrastinación es la mentira. Se hace necesaria para justificar la irresponsabilidad e incompetencia. Se hace tan común, que se termina en la mitomanía. El régimen, a lo largo de 16 años ha sido persistentemente mentiroso. Ocultan, justifican, omiten, mienten. Pero Nicolás, se ha convertido en un mitómano. Ya sabemos la enorme cantidad de tonterías que ha dicho, y seguirá diciendo. Desde hablar con pajaritos, hasta la multiplicación de los penes. Lo jocoso de sus frases y comentarios, además de la vergüenza, nos hace reír, pero mentir descaradamente es otra cosa. Es tanto el descaro, que él se cree lo que dice, y eso lo lleva a pensar que quien lo escuche le creerá. Propio del mitómano.
Desde que salió de gira, ha mentido, incluso hay contradicción en muchas de sus mentiras. La última, que cito arriba, viene cargada de engaño, con la ayuda de los medios de comunicación que el régimen controla, como El Universal, quien informa: “Maduro: He conseguido los recursos necesarios para el país”. Cualquiera que lee esto dirá: ¡nos salvamos! Son muchos que solo leen los titulares, esos lo creerán. Pero quienes leemos completo podemos identificar la mentira. Las primeras líneas si reflejan lo que dijo: "He conseguido los recursos necesarios para que el país mantenga su ritmo de inversiones, de importación, la estabilidad económica". Esta es la mentira de Nicolás, el titular es la ayuda de El Universal. Basta leer las siguientes líneas para darse cuenta de que no consiguió el dinero que necesita para correr la arruga, para alargar la llegada del colapso inminente: "Hemos acordado ampliar la inversión y la participación de Rusia en empresas mixtas en la Faja Petrolífera del Orinoco y en otros campos. Hemos decidido ampliar la inversión accionaria y la inversión en producción petrolera”. Nicolás viene con proyectos, con papel, no viene con dinero. Es decir, la gira fue un fracaso, los únicos beneficiados fueron sus familiares que aun disfrutan de unas vacaciones inalcanzables para cualquier mortal.
La vida castiga al procrastinador, más aun cuando se convierte en mitómano. La factura está hecha, solo que Nicolás sigue negado a verla.
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